|
Y
supo realzarse sacando provecho de la neutral geogra
que la rodeaba. Encaramada sobre la barranca, su modesto
aspecto aparecía imponente desde el río,
al que todavía respetaba como compañero único
y privilegiado. Al devenir capital del Virreinato su
simplicidad se potenció gracias al clasicismo
que regiría su fisonomía por varias décadas.
La independencia insistió en
consagrar la austeridad geométrica de la imagen
urbana y la reafirmó neoclásica. Áulica
o popular, esta edilicia vibraría en sintonía
con el damero original. La ciudad adquirió así una
nueva armonía, criolla y monocromática,
una placidez ajena a las turbulencias y a los desgarros
de las disputas entre unitarios y federales.
Se puede observar en la aerquitectura
de Buenos Aires el período Colonial, Neoclacisismo,
Influencia Italiana, Eclectisismo alemán y centroeuropeo,
Academicismo francés, Neorromántico y
neogótico, influencia británica, paisajismo,
escultura monumental, Art Noveau, Arquitectura Industrial,
Neocolonial, Art Déco, Racionalismo, Monumentalismo,
Estio Internacional, Brutalismo, Posmodernismo. |
|